A pesar de la situación económica reinante, Montehermoso no quiso perder su tradicional Carnaval y, con el apoyo desinteresado de tod@s los participantes, volvió el desfile del domingo un año más, el primero sin premios económicos, pero que no estuvo deslucido ni mucho menos.
Varias formaciones concurrieron al tradicional pasacalles por los diferentes emplazamientos de la localidad, demostrando que en los momentos de estrechez económica la diversión no está ni mucho menos falta de forma. Tampoco las murgas, esta vez sólo una, quisieron perder su momento y con sus críticas, tan ácidas como divertidas, pusieron la nota de humor a un Carnaval que finalizó ayer, con el tradicional entierro de la sardina, que pone fin al mismo y marca el inicio de la Cuaresma.
Varias formaciones concurrieron al tradicional pasacalles por los diferentes emplazamientos de la localidad, demostrando que en los momentos de estrechez económica la diversión no está ni mucho menos falta de forma. Tampoco las murgas, esta vez sólo una, quisieron perder su momento y con sus críticas, tan ácidas como divertidas, pusieron la nota de humor a un Carnaval que finalizó ayer, con el tradicional entierro de la sardina, que pone fin al mismo y marca el inicio de la Cuaresma.



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